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La conducción con caravana

- El coche y la caravana deben formar una pareja compenetrada. La caravana no debe sobrepasar los 2,5 m. de ancho y los 11m de largo, sin contar el enganche. El conjunto coche-remolque no puede sobrepasar nunca los 18 m.

- Una caravana cargada no puede superar el peso del vehículo tractor en vacío.

- Los retrovisores son imprescindibles. Pueden sobresalir hasta 20 cm. de la anchura de la caravana, cuanto más separados estén, mejor.

- Es conveniente revisar periódicamente la fijación del enganche y los agarres de emergencia, así como el funcionamiento del freno del remolque.

- Antes de salir es aconsejable verificar la presión de los neumáticos y el desgaste de la banda de rodamiento. También es importante comprobar los niveles de agua, aceite y líquido de frenos del vehículo tractor.

- Debe vigilarse el funcionamiento de las luces traseras (quien las tenga). Son obligatorias las luces rojas, las de parada, las de la matrícula y los intermitentes.

- Hay que procurar que el arrastre no empuje nunca el vehículo, sino que sea el coche el que tire: es la regla de oro para mantener el conjunto estable.

- Evitar la frenada en seco, así como reducir bruscamente la velocidad.

- Cuando las condiciones meteorológica sean adversas (lluvia, viento...), modérese la velocidad de crucero.

- Lo ideal es rodar a una velocidad regular, y adelantar solamente cuando pueda hacerse con seguridad y sin peligro.

- Conduciendo con caravana deben evitarse los volantazos bruscos y los acelerones impetuosos.

- Si se presenta de improvisto algún obstáculo en la carretera que no sea una persona (por ejemplo, un perro u otro animal), hay que frenar todo lo que se pueda..., pero sin arriesgarse exageradamente. En ningún caso el conductor debe dar volantazos en un impulso piadoso, ya que las consecuencias para las personas que viajen en el vehículo podrían ser más lamentables.

- En ciudad y especialmente en una calle estrecha -que conviene evitar en nuestros trayectos rurales- no se pegue nunca a un coche estacionado cuando deba dejar espacio para que pase otro vehículo que circule en dirección contraria, porque le resultará mucho más difícil salir (no olvide nunca la anchura del arrastre). Es conveniente dejar espacio suficiente que le permita maniobrar con cierta comodidad.

- Es aconsejable que, al principio, las maniobras de marcha atrás se practiquen en superficies amplias y diáfanas (campo libre, aparcamientos amplios o poco frecuentados, etc.), con el objeto de familiarizarse con el abecé de este tipo de conducción.

- Antes de iniciar el desplazamiento hacia atrás es preciso localizar los posibles obstáculos que pudieran haber tras la caravana (un saliente, una estaca, un desnivel pronunciado...), para que podamos obrar en consecuencia y evitarlos.

- Es aconsejable, en este tipo de maniobra, contar con la colaboración que le señale los obstáculos y maniobrar con tranquilidad y cautela. Si el ayudante ocasional es un experto, obedezca las instrucciones que, para mover el volante, le indique: él, desde su posición, visiona la maniobra mejor que usted.

- Maniobre siempre sin prisas, con tranquilidad. Precipitarse es volver a empezar.

- Cuando se disponga a realizar una maniobra, no le importe recular y avanzar cuantas veces precise para dejar el conjunto coche-remolque en línea: no intente nunca obtener un ángulo grande giro con una sola maniobra.

- Conviene seleccionar con anterioridad al inicio de un viaje lugares con estacionamientos amplios y seguros: le facilitarán la pertinente maniobra y le evitarán posteriores tanto quebraderos de cabeza como pérdidas de tiempo buscando un aparcamiento adecuado.

- Aunque el viento frontal no es peligroso para la estabilidad de las caravanas, sí lo es para el bolsillo... si nos empeñamos en mantener una velocidad constante (el consumo de gasolina es alto en esas circunstancias). Ahora bien, no quiere decirse con ello que deba circular demasiado lento: ocasionaría las molestas caravanas y provocaría adelantamientos que podrían ser peligrosos, sobre todo en fechas de tráfico denso.

- Sin embargo, si el viento sopla de continuo en la parte trasera -siempre que no sea fuerte-, ocurre todo lo contrario: podría hacer peligrar su estabilidad si no está atento. En tales situaciones tenga cuidado con las ráfagas de viento trasero, ya que empujan a la caravana y ésta se come al coche. Reduzca la velocidad en tales casos.

- Si los vientos son muy fuertes (las zonas donde pueden producirse suelen estar señalizadas con las clásicas bolsas de aire), lo más prudente es detenerse y esperar a que amainen.

- No obstante, y como normal general, con cualquier tipo de viento que sople con fuerza (sea lateral, frontal o trasero) es conveniente extremar la prudencia, reducir la velocidad e incluso detenerse, llegando el caso.

- Circulando por caminos estrechos, atención a las ramas de árboles y matorrales: incluso las más frágiles rayan la carrocería. En ocasiones es aconsejable que algún acompañante retire previamente las ramas al paso de la caravana y guíe al conductor.

- No hay que introducirse nunca en terrenos desconocidos sin examinarlos previamente: si están cubiertos de verde pueden disimular una zona pantanosa que, aunque no se traque la caravana, dificultará su salida del fango.

- Cuando circule por barro o arena fina hay que circular lenta pero regularmente, procurando no detenerse; si lo hace, al arrancar de nuevo probablemente patinarán las ruedas.

- Si se queda atascado en el barro, desenganche la caravana, ponga la rueda jockey, saque el coche y, si entre los presentes no pueden sacar la caravana empujándola, engánchela con un cable al vehículo para tirar de ella.

- No cargue en exceso el coche; si sobrecarga el maletero, lo más probable es que las ruedas delanteras pierdan adherencia al asfalto. También se resentirá la adherencia si carga en demasía la parte delantera.

- Es frecuente que muchos caravanistas y autocaravanistas porten sus emisoras de radio durante sus viajes. Si no la tiene ni le seduce la idea de acoplarla, no olvide viajar con un teléfono móvil: una y otro pueden serle de gran utilidad en una determinada emergencia.

- El hecho de arrastrar una caravana no significa que podamos llevar de viaje gran cantidad de ropas y objetos, que en la mayoría de las veces ni siquiera se utilizan: provéase de lo verdaderamente indispensable.

- Si se dispone a viajar en compañía de algún amigo caravanista o autocaravanista, procure dejar, circulando, un espacio amplio entre sus conjuntos: el suficiente para permitir que otros vehículos más rápidos les adelanten con comodidad y sin estrecheces.

- Si son varios los caravanistas o autocaravanistas que deciden viajar juntos, es mejor previamente citarse o señalar puntos de encuentro determinados o a lo largo del camino, que tenga fácil acceso y aparcamientos apropiados.

- Cada conductor tiene su forma de conducir y su velocidad de crucero con la que se encuentra a gusto. No modifique estas costumbres por rodar cerca de algún compañero de viaje. La seguridad es más importante, incluso, que la compañía.